La madre y nuestro mecanismo lunar para obtener lo que necesitamos
- Carlos Burgueño

- 18 ago 2025
- 2 Min. de lectura
En astrología, la madre y nuestro mecanismo lunar para obtener lo que necesitamos están profundamente conectados. Representan una fase esencial en el desarrollo de la conciencia y la personalidad.

El símbolo de la Luna y la función materna
La Luna, como luminaria, refleja los aspectos receptivos y femeninos de nuestra psique: lo heredado, lo inconsciente, la noche. Simboliza la sensibilidad, la afectividad, la nutrición, el cuidado y la contención.
La figura lunar se proyecta en la madre —o en quien haya cumplido ese rol—, en la creencia de que existe un ser dedicado a nuestro cuidado, protección y amor incondicional. La función lunar es la base de la vida: crea un marco protector donde el ser humano puede desarrollarse, como un útero que resguarda hasta que se esté listo para salir.
El estadio de contención lunar
En la primera etapa de la vida, nos encontramos en extrema vulnerabilidad y dependencia.Aquí se forman las primeras imágenes de identidad y seguridad. La conciencia reacciona y demanda, buscando satisfacer necesidades básicas para sobrevivir.
En la carta natal, este estadio se refleja en la posición de la Luna por signo y casa, sus aspectos, la Casa IV, planetas allí ubicados, su regente, y todo lo relacionado con Cáncer y el Nodo Sur.
El mecanismo lunar o “mirada lunar”
La mirada lunar es la forma en que la conciencia infantil interpreta la realidad. Cree que lo necesario para sobrevivir y sentir afecto debe ser recibido de otro.
Desde ahí, pueden surgir:
Dependencia y repliegue en lo seguro.
Refugio en el pasado y en la memoria.
Subjetividad demandante, recelo del mundo exterior y urgencia por satisfacer necesidades.
Apego, celos, manipulación afectiva o complacencia para no perder lo que da seguridad.
El desafío en la vida adulta
Esta función es vital en la infancia, pero si domina en la adultez puede traer sufrimiento. La herida lunar aparece cuando esa seguridad ya no protege y la vida exige madurar.
El camino de la conciencia invita a evolucionar hacia la expresión solar:
Diferenciarse de la matriz familiar.
Asumir la responsabilidad sobre la propia vida.
Reconocer que el goce también está en dar y no solo en recibir.
Abrirse a lo nuevo, aunque implique riesgo o soltar viejas imágenes de uno mismo.
La astrología humanista busca justamente eso: ayudar a liberarnos de la autoimagen lunar que nos protege del miedo, para vivir de manera más consciente, creativa y auténtica.




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